Qué noche taaaan bonita!

Partido de vuelta de Octavos de Final. Tocaba enfrentar al Inter de Milán tras haber perdido en la ida por 1-0. A esto hay que sumarle los últimos partidos de Liga tan desastrosos en Cádiz y Almería. Junto con la eliminación de Copa de Rey en Bilbao de manera tan apabullante. Los ánimos en la parroquia colchonera estaban por los suelos. El Fútbol es un estado de confianza y en estos momentos el equipo transmitía debilidades. Y enfrente llegaba el Inter de Simone Inzaghi. Flamante Líder de la Serie A con paso firme y con Milan y Juve ya bastante alejados. Días de vino y rosa para los neroazurri. Con Lautaro y Thuram arriba y con Calhanoglu al mando del equipo. Inzaghi apuesta por un 3-5-2 con centrales firmes y carrileros profundos como Dumphries y Di Marco. En portería Sommer, un auténtico seguro. En el Atleti Simeone salía con la novedad de Savic en defensa. Stefan no está fino este año pero El Cholo confiaba en él. En el carril derecho entraba Molina. En la medular Llorente acompañaba a Koke y De Paul. Y arriba regresaba Antoine Griezmann junto a Morata. Todo por decidir. Todo por luchar. La empresa era complicada pero no imposible. Eran las 21:00 cuando el árbitro en una noche agradable pitaba el inicio.

El partido comenzó bastante equilibrado. Nadie quería fastidiarla y el control era máximo en ambos lados. Tuvo un mano a mano pronto Dumphries que salvó Oblak. Mini susto en el Metropolitano. La entrada de Griezmann ayudaba al equipo a fluir mejor el ataque. Pero no le valía para llegar a puerta. Conforme iban pasando los minutos el Inter intentaba buscar la meta de Oblak. Y en el minuto 32 obtuvo premio de manera rápida. Rápida transición por banda izquierda de Mkhitarian. La pasa a Barella y este asiste a Di Marco y el transalpino aloja el esférico en el fondo de la red. Gol. Y jarro de agua fría. Sensación de match ball a favor de los italianos. Koke rápidamente intentaba levantar los ánimos. Era el momento para jugadores con jerarquía. El susto duró bien poco. Casi no dio tiempo para pensar en las consecuencias del 0-1 cuando dos meses minutos más tarde Koke manda un balón con la zurda al interior del área que Pavard y Bastoni no consiguen despejar. El balón le queda franco a Antoine que libre de marca manda el balón a guardar. Alegrón colchonero y dudas por si lo validaban finalmente en el Var. En este fútbol moderno las alegrías llegan con un delay de 2 minutos hasta que se chequea. Por lo visto casi Morata cae en offside en el inicio de la jugada. El gol subió al marcador. 1-1 y vuelta a empezar. Mi amigo Roberto que se fue al baño se perdió este baile express en el marcador. Con el empate el equipo se fortificó y trato de no cometer errores hasta el descanso. Marciniak pitó el descanso. Tiempo para coger fuerzas. Y descansar de la agonía e incertidumbre. Todo por decidir.

Tras el descanso el equipo volvió con la consigna clara de nuevo. Ir poco a poco acercándose a la meta de Sommer. Hacer un partido largo. Los cambios llegaron tarde para lo que suele hacer Simeone. Los dos primeros en el minuto 71. Lino y De Paul abandonaban el terreno de juego. Entraban Correa y Riquelme. Luego le tocó el turno a Memphis y Barrios por Morata y Molina en el 79. Algo intuía el Cholo. El equipo competía muy bien pero no había manera de meter gol. El Inter no estaba bien pero tampoco sufría en exceso. Era cuestión de que pasaran los minutos y las posibilidades del Atleti se fueran empequeñeciendo. Hasta que llegó el minuto 87. Y se desató la locura. Uno ya iba pensando en qué pena, qué cerca lo tuvimos. Deberíamos haber marcado algún gol en Milán en la ida. Y en estas apareció Koke Resurrección. Puso un pase maravilloso a Depay al punto de penalti y Memphis soltó un latigazo ante el cual Sommer nada pudo hacer. Golazo del neerlandés. Y 2-1. El Metropolitano ardía. Felicidad rojiblanca y los italianos con un problema con el que no contaban. Los 3500 italianos en la grada ya se veían celebrando el pase en la noche madrileña.   En esos momentos el equipo pegó un subidón de confianza y se vio capaz de resolver la eliminatoria antes del final. Y la tuvo Riquelme. En ese momento Simeone vio gol pero el tiro fuera de Roro le dejó tumbado. El éxtasis total debería esperar unos minutos. En la prórroga. O quien sabe si en los penaltis. O quizás nos acordaríamos toda la noche de esa ocasión perdida.

Con la prórroga, Simeone se dedicó a hacer más cambios con la entrada de Azpilicueta y más tarde de Saúl por un agotado Griezmann. La primera parte del tiempo extra fue más equilibrado pero en la segunda sí tuvo oportunidades el Inter para acercarse a Oblak. No hubo ninguna clara pero la amenaza ahí estaba. Lautaro andaba un poco desaparecido. Y Thuram, peor aún. El partido llegó al minuto 120. Y se venía la terrible tanda de penaltis. Aquel que inventó este sistema era bastante mala persona. Es muy cruel llevar al estrés máximo a tantos espectadores en el Estadio y la gente que lo veía por la tele. El honor, la clasificación y el dinero. Todo por decidir. El Atlético perdió el sorteo por partida doble. El Inter decidió portería y tirar primero. A uno el corazon le iba a 160 pulsaciones. Cómo si subiera el Angliru. Dolor indescriptible. Angustia.

El primero en lanzar fue Calhanoglu. Y la metió. El siguiente, Memphis. Si tiró fuerte el gol, el penalti aún mucho más. Fuerte y a la derecha de Sommer. El helvético, poco pudo hacer. Luego venía el turno para Alexis Sánchez. Y vino la primera parada de Oblak. Alegrón contenido. Porque aún quedaba tanda. Y Saúl en el siguiente penalti lo falla. Una pena! El ilicitano no anda bien. Y se le notaba en la mirada. Otra vez volver a empezar. Oblak pleno de confianza detuvo el chut de Klassen. Paradón de Oblak. Segunda oportunidad para el Atlético para tomar ventaja. Y esta vez Riquelme tuvo las pelotas de tirarlo. Hay que tener personalidad para después de haber fallado la que tuvo en el noventa y tantos. Y la metió. El siguiente en encarar el punto de penalti era Acerbi. Cómo no es un especialista. No se complicó la vida. Cañonazo y al medio por alto. Seguía el drama y el que venía era Angelito Correa. Encaró a Sommer. Y metió un chut fuerte y por alto. Tan alto que casi da en el travesaño. Deja vu de la película Match point. Todo puede cambiar por cuestión de milímetros. Y en esos momentos iba Lautaro. El Atlético tenía dos bolas de partido.  Podía fallar Lautaro y si lo metía teníamos la opción del quinto penalti. Y Lautaro, que no quiso venir al Atlético cuando lo tenía hecho, decidió acabar con la agonía y mandar el balón a las nubes. Acabó la agonía y llegó la Felicidad al Metropolitano. Pase a cuartos! Y a seguir soñando. Que pase el siguiente!

Fue una noche maravillosa. Muy del Atleti. Qué noche taaaan bonita!! Noche para el recuerdo. FORZA ATLETI!

Publicado por papaloukas78

Mi patria es el Atleti

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